jueves, 4 de agosto de 2011

Pequeño discurso inspirado por la admiración...

La persona de la cual voy a hablarles hoy me ha inspirado en muchos sentidos. Fue un artista reconocido mundialmente y a mi entender un maravilloso poeta, pero además, debo recalcar que fue una gran persona y un militante de la paz.
 Mi intención en esta oportunidad, no es hablar principalmente del músico, sino del hombre. De su simpleza, de su aporte como humano, de su filosofía y del mensaje que tenía para dar, con el que logró marcar a todo aquel que, como yo, quiso escucharlo.
Era muy ingenioso a la hora de transmitir lo que tenía para decir: lo hemos visto, por ejemplo, cantando desde una terraza, y manifestarse en contra de la guerra desde una cama de hotel…
Dijo muchas cosas, y creo que aún tenía muchas más para decir.
Él sabía que era distinto, pero no era el único.
El hombre del que voy a hablarles hoy es John Lennon.

Si les pidiese que cerraran los ojos e imaginaran cómo fue la vida de John Lennon, muy probablemente verían en sus mentes una vida feliz, llena de colores y de amor… pero la realidad fue muy distinta:
John fue abandonado por su padre, a poco de nacer, y más tarde por su madre, cuando sólo tenía 5 años… fue criado por su tía Mimi, pero siempre mantuvo contacto con su madre, que murió trágicamente cuando Lennon alcanzaba la edad de 17 años. El joven John nunca pudo superar la dramática pérdida.
  Cuando era mayor, y ya había alcanzado la fama mundial con los Beatles, se reencontró por casualidad (o por causalidad) con su padre, quien trabajaba en un hotel donde la banda se hospedó durante una gira. Desde aquel día y hasta el día de su muerte, John se ocupó de él económicamente, sin ningún rencor por el abandono que había sufrido. "Padre, tú me abandonaste, pero yo nunca te abandoné a ti...", lo oímos cantar en el tema “Mother”.
A pesar de esta faceta triste de su infancia, en la escuela era conocido por interrumpir las clases y ridiculizar a los maestros, y así logró que lo expulsaran de la escuela de Bellas Artes de su ciudad natal.
En septiembre de 1980, habló acerca de su infancia, su familia y su carácter rebelde, y me gustaría compartir con ustedes unas palabras suyas:
“Una parte de mí quería ser aceptado por todas las facetas de la sociedad y no ser el músico bocazas y lunático que soy. Pero no puedo convertirme en algo que no soy. Dada mi actitud, los padres de los otros chicos (...) reconocían instintivamente lo que yo era, es decir, un alborotador. Sabían que no iba a ser un conformista y que influenciaría a sus hijos, que es lo que luego sucedió realmente.
Estas palabras me llevan a definir a Lennon como un auténtico revolucionario:  a mi entender, revolucionario  es alguien que busca cambiar cierto orden establecido, impulsado por sus principios; y John nunca se interesó en la imagen que podía dar a los demás, sino que por el contrario,  sostenía incansablemente que la clave para lograr la felicidad es aceptarse a uno mismo, tal cual es.
John seguía sus propios mandamientos, y por esa personalidad tan particular es que producía, y aún hoy produce en la gente, una especie de magnetismo que inspira confianza y buenos sentimientos.
Lennon, comenzó a influenciar cada vez en mayor medida a la juventud de todo el mundo,  por sus opiniones políticas y su compromiso pacifista y antibelicista. Inició su carrera solista en el año 1969, comprometiéndose a exteriorizar sus propias ideas. Su éxito indiscutible en esta nueva era de su carrera, lejos de los Beatles, fue Imagine,  una hermosa canción, que expresa su sueño de un mundo mejor, y que llegó a ser considerada como un manifiesto pacifista en tiempos conflictivos.
Así era él, pacifista y espiritual; siempre se manifestó en contra de las armas, de la discriminación, en pos de la unión y el respeto de los derechos propios y ajenos. John vivió avocado a sus creencias, intentando trasmitir su mensaje y actuando en consecuencia.
Desde que conoció a Yoko Ono, su segunda mujer y quien sería el gran amor de su vida, Lennon se volcó más profundamente a la vida espiritual.
En su tiempo libre solía meditar para relajarse y contactarse consigo mismo, y en los últimos años de su vida practicó “el sueño lúcido”, que es algo así como “programarse” a uno mismo, eligiendo qué soñar... y se dice, que cuando lo logró, comenzó a dormir durante horas y horas, por el placer de soñar... y esta práctica lo llevó a escribir, paralelamente a su diario de vida, un diario de sus sueños.
A pesar de ser una persona tan pacífica, provocó polémicas debido a su pensamiento libre, especialmente en los ámbitos religioso y político:
Con respecto a la iglesia, Lennon decía abiertamente que “La religión es sólo una manera de sacarles el diezmo a los ignorantes, sólo existe un Dios, y ése no se enriquece como los curas charlatanes."
En 1971, se mudó a la ciudad de Nueva York para establecerse definitivamente en los Estados Unidos, pero el entonces presidente Nixon hizo lo imposible por expulsarlo del país, ya que John se manifestaba abiertamente en contra de la guerra de Vietnam. Sus canciones fueron adoptadas como himnos del movimiento contra la guerra, y ejerció, casi sin proponérselo, una gran influencia sobre la juventud. Finalmente, consiguió instalarse en la ciudad, desde donde inició varias campañas muy politizadas, con conciertos y manifestaciones a favor de la paz, razón por la cual, paradójicamente, fue considerado "Persona non grata".
Fue en esta época, a principios de los setenta, cuando se casó con Yoko Ono y se convirtió al pacifismo. Las fotos de su luna de miel, donde John  y Yoko aparecían desnudos, con el propósito de reclamar un alto a la guerra, recorrieron el mundo, provocando gran cantidad de críticas que desilusionaron a Lennon... en una de sus declaraciones al respecto, pronunció una frase tan fuerte como real:
"Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día."  Creo que esta breve cita resume su postura y su justo reclamo por la paz.
Posteriormente, con el nacimiento de su hijo Sean en 1975, John se retiró por un tiempo de la música, para dedicarse a cuidar de su familia. Sin embargo, durante esos años siguió componiendo canciones y escribiendo. 
Cinco años más tarde, se proponía retornar al mundo de la música, con su nuevo disco Double Fantasy; pero el trabajo y la vida de Lennon se vieron interrumpidos por su brutal asesinato, el 8 de diciembre de 1980, mientras volvía caminando a su casa, acompañado de Yoko, después de un día de grabación: un fanático le disparó cuatro tiros por la espalda, sin más. John murió en brazos de su esposa minutos después, camino al hospital.
Este trágico final me lleva a preguntarme: si tenemos tanta capacidad de amar,
¿ cómo es que ese amor puede engendrar sentimientos tan tristes y egoístas?

John Lennon demostró un carácter rebelde y un ingenio picante en la música, el cine, la literatura y el dibujo, y también en las conferencias de prensa y las entrevistas. Además, desató polémicas debido a su activismo por la paz, a sus alocadas formas de manifestar su ideología, y a sus declaraciones espontáneas, ya que hablaba a corazón abierto, sin medir las consecuencias.
Lo definiría en una palabra como una persona Libre. Esencialmente libre en su forma de pensar, de sentir y de actuar.
Hoy, a 30 años de su muerte, me propongo rendirle de esta manera mi homenaje a un gran hombre como lo fue John Winston Lennon, recordando su legado.
Entonces, me queda por pedirles hoy, si todavía creen que un mundo mejor es posible, que cierren sus ojos, y simplemente "Imaginen"...