viernes, 24 de septiembre de 2010

Días interminables.
Horas que parecen no avanzar...
la monotonía que me ahoga,
oprime mi garganta
dificultándome respirar.

Mis alas atadas
atrás de la espalda
y mi libertad encerrada
[que no tiene nada de verdad]

Pero no me rindo;
avanzo entre la espesa mata
que me cierra el paso.
Sigo adelante, 
procurando no perder de vista mi objetivo.

Y así, manteniendo la cabeza en alto
y la visión en positivo
puedo ver claramente
y me doy cuenta de que en esta jungla de concreto
todavía hay gente que vale la pena.

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